Hace veinte años, Loli Berenguel cumplió con su sueño de abrir un centro ecuestre en Almería. Había estudiado y pasado los exámenes de profesor de equitación y, con su amor por los animales y su energía interminable, abrió el Albero Centro Ecuestre en una parcela grande de su propiedad en Los Partidores, una pedanía entre Almería y La Cañada, ubicación perfecta para sus futuros clientes residentes en la capital de la provincia.

Igual que ha crecido el negocio en estos años, como es natural, no hay duda de que el 2020 ha sido difícil. Como dice Loli, “…aunque no había clientes debido a la pandemia, mis animales sí han tenido que comer, beber y hacer su ejercicio igual que siempre. Ha sido complicado, evidentemente”.
“Ahora, con la cuarentena más leve, y con nuestras dos adorables potritas que han nacido durante el descanso, estamos recibiendo nuevos clientes con ganas de montar caballo y ponerse en forma”.